CANCIÓN DEL ALMA CONMOVIDA

Por Edilson Villa M.

(Filósofo, poeta y editor)

“Si falta uno de los dos, los dos faltan”.

Walt Whitman

PRELUDIO (Fragmentos de Universo)

Serénate mujer, serénate

No nos debemos nada.

Todo nos llega y se aleja de nosotros

En su justa medida.

Todo nos llega como un rumor

Como la vida misma

Que nos besa y después huye transformada.

Todo nos llega como el viento que nos acaricia

Y nos canta su canción antes de partir.

Todo nos llega y es hermoso aceptarlo:

Saber que somos perfectos, eléctricos, equilibrados

Que somos simultáneamente peces, mares, barcos

Y puertos para el bien y para el mal.

Que no somos mejores ni peores que nadie.

Que a veces somos estrellas cálidas como el esperma

Y otras tantas témpanos o noches solitarias,

Que simplemente somos fragmentos de universo.

ACTO N° 1 (No te Sorprendas)

No te sorprendas si te digo

Que tú también eres un camino

Que cíclicamente has pasado y pasarás

Por mi vida como sobre otros caminos;

Que nos cruzaremos muchas veces

Y nos entregaremos todo el amor,

y el dolor apenas necesario,

Para no alejarnos demasiado.

ACTO N° 2 (Se Llegará el Día)

Se llegará el día

En que lucirás mis camisas

Y mis pantalones

Y usarás los mismos colores

Que me gustan.

Leerás más libros en los parques

Y en la comodidad del metro

Que en tu casa

Para que no te molesten

Con la factura de servicios.

Caminarás mis pasos

En las noches solitarias,

Y te sentirás mejor

Porque sabrás

Que en esas noches desoladas

No anda suelta tanta hipocresía.

Compartirás el pan

Y tú melancolía

Con quien esté a tu lado

Y los sentirás a todos

Como hermanos.

Llorarás y reirás con ellos

Sinceramente,

Y ninguno será un desconocido para ti.

Por igual cenarás con mendigos

Que con empresarios

Y a estos últimos no los verás mejor.

Imitarás los pájaros

Navegarás un barco

Y levantarás los niños

Como ofreciéndoselos al sol.

Beberás cerveza

Escribirás poemas

Y solo te enamorarás de una mujer

Que sea como tú.

Entonces

Te entregarás a ella

Y también odiarás que te traicionen.

ACTO N° 3 (Cuando sea Tú)

Cuando sea tú

Yo también luciré tus zapatos

Y llevaré tu perfume.

Usaré el cabello largo

Y me vestiré a mi modo,

Quiero decir, a tu moda.

Mis ojos tampoco olvidarán

El misterio insondable de la noche

(En tu mirada)

y sus secretos.

Hechizaré con ellos

A todos los hombres que los viesen,

Con la misma eficacia

De mil flautas desatadas

Y haré que me regalen flores,

Pegados a mi puerta

Como una caravana.

Visitaré museos,

Ascenderé montañas

Y mis únicos amigos serán

Los Betas en su mundo de cristal,

La noche, el viento, el fuego,

La dulce melodía de los pájaros

Y el poderoso sortilegio de la danza.

Me enamoraré de alguien

Que me escriba versos

Y se atreva en dos segundos

A dejarlo todo

Por mí

Por una aceituna

(Por nada).

Nos bañaremos juntos

Bajo el sol

Bajo la luna

Y Él reirá

Desenfrenadamente

Entre mis brazos

Cuando le alce mi talón

Bajo la ducha.

Su amor inflamará mis pechos

Y yo lo amamantaré

Como a un hijo

Como a mi amante favorito,

Y seré feliz porque me ama

Y porque yo lo amo.

Cuando sea tú

Luciré tus zapatos

Llevaré tu perfume

Y tú serás

Quien escriba

Estos versos.

INTERMEDIO (Serénate Mujer)

Serénate mujer, serénate.

No nos digamos

Ni nos debamos nada.

Que cuando seas yo

Cuando te enamores

De alguien como tú

Conocerás la noche.

Conocerás la noche

Como a un perfume

Llamado libertad.

Serénate mujer, serénate.

No nos digamos

Ni nos debamos nada.

Que cuando sea tú,

Cuando me enamore

De alguien como yo

Entenderé la vida.

Entenderé la vida

Por los vivos deseos de matar.

ACTO N° 4 (Me he Visto Tirado Sobre el Césped)

Me he visto

Tirado sobre el césped,

Con el pecho abierto

Tendido como una mesa;

Y he visto correr

Mi sangre derramada

Sobre el cauce de sus picos afilados

Y sobre sus garras abiertas de matar.

Los he visto, ¡ay!

Amontonarse como buitres

Sobre mis huesos apilados

Bajo la lanza de sus miradas.

Los he visto, ¡sí!

Con los ojos encendidos

Soñándome carroña

Entre círculos de sal.

Los he visto, ¡ay!

Como alacranes del desierto

Clavando sus ponzoñas,

Emisarias de sequía,

Sobre el claro manantial

De mi garganta.

Los he visto también en retirada,

¡Ay!, tan presurosos y tan tristes

Como las aves enfermas de estación.

¡Sí!, los he visto alejarse con el viento,

(¡Ay!, pobres almas)

Porque saben

Que aún

Me queda intacto

El anhelante fuego de mi corazón.

Los he visto en retirada,

¡Ay!, tan tristes,

(Pobres almas)

Porque saben que aún

Incluso a ellos,

Mi alma conmovida les pudo perdonar.

ACTO N° 5 (Conmueve tu Alma)

¿Y tú?.

Entre tanto ¿Dónde  estabas?;

¿Por qué no me diste de beber

Cuándo más te necesitaba?

¿Por qué no ahuyentaste

A la hambrienta jauría,

Estigmas del amor perdido?

¿Tan poca fue tu fe?

¿Tan poca fue tu fe

Que dejaste abandonada

La nave del amor

Porque una noche de tormenta

No cesaba de caer

Sobre la palma de tus manos

El fuego de mi sangre derramada?

¿Tan débil fue tu amor?

¿Tan fuerte fue tu ira?

¿Tan grande fue tu olvido?

¿Ah?, anda, grítalo a mi oído.

Yo en cambio no podría

Recorrer más de diez pasos

Sin sentir amor por alguien,

Sin perdonar

Aunque la ofensa 

Sea apremiante.

¿Ah?, Anda, dímelo al oído.

¿Por qué los dejaste irrumpir

En nuestra mesa, en nuestro lecho,

En nuestro amor, en nuestras vidas?

¿Por qué los dejaste sembrar en nuestras almas

La semilla del rencor y del olvido?

¿Ah?, Anda, dímelo ahora,

Ahora que no nos debemos nada.

Oh mujer,

Mujer amada;

Ahora que no nos debemos nada

Conmueve tu alma,

Que a la ira solo la aniquila

La ternura de un alma conmovida.

ACTO N° 6 (Regresa)

Mujer

No tengas miedo,

Yo soy el que te ama,

Yo soy el que ha resucitado para ti.

El que ha cruzado las sierpes y el pantano

Y ha lavado la sal de sus heridas

Con la lluvia de todas las tormentas

Que la noche ha tejido sobre mí.

Yo soy el que te ama

Yo soy el que te espera,

Acércate y respírame

Y llénate de mí.

Ven y tócame,

Tú sabes dónde encontrarme,

Tú lo sabes todo,

Y alza de nuevo tu talón para mí.

Ven, regresa,

Yo soy el que tú amas

Yo soy el que tú esperas

Yo soy el que se fue sin alejarse de ti.

Ven, regresa,

Y deja que tus zapatos

Descansen debajo de mi cama.

EPÍLOGO (Llévate el Camino)

Serénate mujer, serénate

No estés inquieta,

No importa que ahora los pájaros no canten.

Todo nos llega y se aleja de nosotros

En su justa medida.

Todo nos llega como un rumor, como la vida misma

Que nos besa y después huye transformada,

Todo nos llega como el viento que nos acaricia

Y nos canta su canción antes de partir.

Por eso, serénate mujer, serénate,

Que no nos debemos nada.

Serénate mujer, serénate,

Que no nos debemos nada.

Serénate, no estés inquieta,

Pero si no piensas regresar

Entonces llévate el camino.

Que todo nos llega y es hermoso aceptarlo.

(“La canción del alma conmovida”, delpoeta Edilson Villa M., es un poema de 9 partes, publicado en los libros “El sendero del fuego”, “La sal del ancla” y “El haikú de la escalera”.

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